martes, 1 de marzo de 2011

Libia: Amenaza la O.T.A.N..



A diferencia de lo ocurrido en Túnez y Egipto, o en Yemen y Bahrein, la crisis revolucionaria en Libia ha asumido de entrada el carácter de un enfrentamiento armado entre coaliciones políticas más o menos definidas, que además registran antecedentes en las últimas décadas.

No solamente Khadafi sino también los especialistas que comentan este proceso atribuyen una presencia relevante en la oposición a la secta de Al Qaeda u otras ramificaciones que han tenido un rol protagónico en la expulsión de las tropas rusas de Afganistán en la década de los 80 del siglo reciente. La naturaleza proimperialista del oficialismo es incuestionable, que desde los 2000 ha entregado la riqueza petrolera a los pulpos internacionales y que ha invertido, él mismo, los ahorros nacionales en corporaciones extranjeras que cotizan en las principales Bolsas. El régimen, que! ha progresado del nacionalismo militar de los 70 a un régimen entreguista, también está gobernado por una autocracia familiar. No es casual, por esto, que se hubiera pronunciado de entrada contra las revoluciones en curso en el mundo árabe, ni siquiera que haya desatado una represión feroz, incluido el ametrallamiento de las manifestaciones populares desde el aíre. De otro lado, sin embargo, el gobierno de Obama le ha dado un apoyo abierto a la coalición que lidera la rebelión, a medida que se hizo manifiesto el fracaso de la represión brutal del oficialismo. Es evidente que si prospera el copamiento de la coalición de fuerzas rebeldes por parte del imperialismo, éste podría ganar un punto de apoyo para sostener el continuismo de los regímenes políticos en los países árabes donde la rebelión popular ha derrocado a los gobiernos instalados o donde está a ! punto de lograrlo. La denuncia del régimen contrarrevolucionario de Khadafi debe ir acompañado, por estas razones, de una caracterización adecuada de la oposición, de una delimitación política correspondiente y de la denuncia de los lazos que ha tejido o pueda tejer con el imperialismo. La rebelión que comenzó de una forma “pacífica” en Túnez y Egipto asume, en Libia, características de guerra civil, y el régimen existente, por otro lado, sufre deserciones de funcionarios militares y civiles relevantes.


“La ira”
La rebelión libia comenzó con la convocatoria de un “día de la ira” contra el régimen. Estuvo precedida por la movilización de los familiares de los presos políticos del régimen, que fue brutalmente reprimida. La represión de Khadafi se cobró más de 300 muertos en las primeras 72 horas de movilizaciones y atizó la rebelión, que soportó los bombardeos y una represión indiscriminada con armas de guerra.


En Benghasi, según El Pais, el 23 de febrero los manifestantes habían tomado armas y tanques del ejército. Paralelamente, brigadas enteras de soldados comenzaron a pasarse a la rebelión que comenzó a progresar en el este del país. Los imanes islámicos llamaron al ejército a “no tirar contra sus hermanos” (El País, 20/2). La dirigencia del principal clan libio –Werfella, que había sostenido al régimen- abandonó a su suerte a Khadafi, mientras una serie de ministros del Gobierno se pasaban a la oposición.


El triunfo de la insurrección en toda la zona este del país derivó en la formación de consejos populares en las ciudades. Estos comités populares, integrados por sectores intelectuales y parte de la dirigencia tradicional de los clanes –e incluso por ex funcionarios del régimen pasados a la oposición- han desarrollado milicias populares que contienen la acción de las tropas del gobierno. El carácter del nuevo gobierno provisional es el centro de la lucha política al interior de la oposición.


La insurrección ha provocado la paralización de un tercio de la producción petrolera del país. Las acciones de las petroleras que actúan en Libia han caído en todos los casos. En el caso de ENI, 5,4% en una semana. En el caso de Repsol, 4,19%. La rebelión también ha colocado en crisis al conjunto de la inversión extranjera, fundamentalmente europea, en la construcción civil, infraestructura y turismo. Se ha producido una disparada de los precios del petróleo.


Frente a este cuadro general, el imperialismo le ha largado la mano a Khadafi. La represión del régimen se ha transformado en una traba para cualquier salida de recambio, incluso se vislumbra la posibilidad de una división formal del país, como por ejemplo acaba de decidirlo un referendo en Sudán, al sur de Libia. Hillary Clinton anunció que podría enviar “apoyo armado” a la oposición en Libia – e incluso establecer una cuarentena del espacio aéreo, lo que equivale a una amenaza de derribar los aviones de Khadafi. Los opositores han iniciado negociaciones con los gobiernos imperialistas. El Consejo de Seguridad de la ONU ha votado la entrega de ayuda alimentaria a cualquier costo, lo cual podría transformarse en una intervención militar. Obama ha puesto a la V Flota en las cercanías de Libia. En los 80, Ronald Reagan no vaciló en someter a Li! bia a un bombardeo implacable.


Chávez, Fidel, Ortega…los K - el panarabismo


Los gobiernos del Alba han respondido a la crisis con un apoyo completo a Khadafi, más allá de la advertencia contra “una intervención de la OTAN”. Sin embargo, la única posibilidad de una movilización popular contra esa intervención está condicionada al repudio político a Khadafi, cuyo régimen es repudiado por las masas revolucionarias de los países árabes. Estas masas son las únicas que podrían impedir la intervención imperialista, pero el imperialismo especula, precisamente, con que la represión criminal de Khadafi pueda disimular esa intervención con argumentos humanitarios o con planteos democratizantes. No hace falta decir que el apoyo a Khadafi fortalece la campaña del gobierno de Obama, que presenta a los gobiernos del Alba como la versión latinoamericana del egipcio Mubarak, el libio Khadafi o el tunecino! Ben Alí. Los K de Argentina no dieron ningún apoyo a la revolución árabe y, en el caso de Libia, su cancillería se ha limitado a “lamentar” la violencia. Ocurre que los países del Alba, por razones opuestas a las del imperialismo, han apoyado sistemáticamente a Khadafi, en el marco de la coalición internacional de los llamados “países no alineados”. Este bloque, que nació como expresión del nacionalismo burgués popular en 1955, se fue convirtiendo en una colección de gobiernos reaccionarios y proimperialistas. La posición de los K de América Latina sobre los acontecimientos en el Medio Oriente y el norte de África es completamente reaccionaria.


La guerra civil potencial en Libia es una nueva refutación de la tesis que ve en estos procesos revolucionarios un renacimiento del panarabismo, es decir la unidad política de los estados árabes. No hay sombra de duda de que la revolución en los países árabes ha provocado un renacimiento del orgullo nacional y del arabismo, pero su contenido político es en esencia la ruptura de la “unidad nacional” árabe entre los explotados, de un lado, y los regímenes feudal-capitalistas, burgueses y pequeño burgueses reaccionarios, del otro. En la historia de la lucha de clases de las naciones o pseudonaciones árabes, la crisis actual representa, más que su momento ‘nacional’, su momento ‘social’. La independencia nacional y la unidad política del mundo árabe solamente son posibles, no por medio del panarabismo, sino de la revolución socialista.

jueves, 24 de febrero de 2011

Encinas plantea desafio a Lopez Obrador.



El Movimiento de Regeneración Nacional que encabeza Andrés Manuel López Obrador busca un nuevo personaje que lo represente en la lucha por el gobierno del estado de México.

La decisión del viejo militante de la izquierda les fue comunicada a López Obrador y Marcelo Ebrard, y se regó por las oficinas del gobierno de la ciudad la noche del martes. Encinas no quiere, nunca ha querido, se decía en los pasillos. El miércoles por la tarde se reunieron Ebrard y Encinas. Marcelo buscaba la forma de convencer al ex jefe de Gobierno sustituto, pero el esfuerzo fue inútil, y fue el último, dicen quienes aseguran que hubo tal reunión.

De cualquier forma, es innegable que Encinas no busca complicarse la vida. Los chuchos le pusieron en bandeja de plata la oportunidad de correr, de rajarse, y se rajó con la retórica de unidad que nunca se ha dado en el PRD, y que no convence a nadie, pero que lo deja en libertad de convertirse en senador de la República sin despeinarse siquiera.

Hubiera sido muy interesante que en cada una de las entrevistas que ha concedido hubiera dicho, por ejemplo, que él no optaría por ningún puesto político dadas las mismas circunstancias que ahora esgrime, pero eso no formó parte de sus declaraciones.

Ahora será muy interesante mirar el experimento al que deberá enfrentarse el movimiento que encabeza López Obrador. Sí, Encinas parecía el candidato adecuado dado el conocimiento que de él tiene la gente del estado de México, pero ahora tal vez se presente la mayor oportunidad para romper con las torcidas reglas del juego político que dominan la vida electoral del país.

Sin un candidato popular, lo que queda es la fuerza ideológica de un movimiento que pasará una prueba muy difícil, pero tal vez marque un horizonte nuevo al muy viciado proceso de elección de candidatos. Por fin, tal vez, no sea el hombre o la mujer quienes empujen al partido, sino el proyecto, la idea, el programa de gobierno.

Si así fuera, todo el mundo en la izquierda, y en el país, seguramente, tendría algo que agradecerle a Encinas. Romper con la tendencia de que el o la que mejor retrate, el o la que más guste deben ser los candidatos, sería replantear de fondo el quehacer político en México. Por lo pronto, y por ejemplo, el golpe a la imagen sin idea del actual gobernador en el estado de México, Enrique Peña, sería devastador.

Poner a pensar a los candidatos y a sus equipos en algo más que el color de una corbata, o el encuadre en la televisión, no es comprensible en este momento para los equipos de campaña ni en el PRI, y menos aún en el PAN.

Entonces la oportunidad que se abre puede ser decisiva. Hallar el candidato a partir de sus ideas, de sus proyectos de nación, parece un sueño, pero parece que ese sueño es el que deberá perseguir el movimiento de López Obrador. Todo lo tendrá que decidir la gente, y a eso es a lo que apuesta el mismo López Obrador.

De volada les digo que:

En el Gobierno del DF se sigue muy de cerca el comportamiento de los delegados en funciones. Todo cuanto han hecho en esto dos años pasados tiene una calificación, la que le han dado sus gobernados, y los resultados, en muchos casos, están a la vista. Cada uno de los gobernantes ya sabe a estas alturas del partido cómo los califican, y muchos de ellos se han llevado sorpresas interesantes.

La evaluación, dicen, ha sorprendido a varios funcionarios de la administración de Marcelo Ebrard, y seguramente también al propio jefe de Gobierno. De cualquier forma, para algunos de ellos, todavía hay manera de rehacer el camino, y para otros lo mejor será seguir en la ruta del esfuerzo, porque ahora más que nunca la ciudadanía exige.

domingo, 20 de febrero de 2011

A cinco años de la tragedia de Pasta de Conchos.



Hace cinco años nos conmocionó la terrible noticia de un accidente en la mina 8 de la unidad Pasta de Conchos en Coahuila, 65 mineros se encontraban en ese momento trabajando en condiciones deplorables para poder llevar el sustento a sus familias.

Las razones del accidente nunca fueron aclaradas de manera oficial, aunque queda más que claro que el principal motivo fue la situación de trabajo tan precaria a la que se somete a los mineros en México.

La tragedia ocurrida hace cinco años puso sobre la mesa de discusión las condiciones de riesgo en que se trabaja dentro de la industria minera, la serie violaciones a normas de seguridad es larguísima, sin embargo, las empresas siempre cuentan con el respaldo de las autoridades en los diferentes niveles del gobierno, tal como ocurrió en el caso de Pasta de Conchos.

Desde los primeros días posteriores a la tragedia comenzó a ser evidente la falta de interés de las autoridades tanto estatales como federales- encabezadas en ese momento por Humberto Moreira y Vicente Fox, respectivamente- para rescatar a quienes pudiesen haber sobrevivido al accidente y los cuerpos de quienes no lo lograron, pero sobre todo no hubo voluntad para investigar y sancionar, como era debido, a los responsables de la tragedia, ya que como siempre, a las élites en el poder solamente les importan los intereses de la clase empresarial en detrimento de la vida de los trabajadores.

El Obispo de Saltillo, Raúl Verá, ha señalado en diversas ocasiones que detrás de la negativa de las autoridades por investigar y rescatar los cuerpos de los mineros que quedaron sepultados a 150 metros, está la protección al Grupo Industrial Minera México, propiedad de Germán Larrea. De acuerdo con las palabras de Vera, las autoridades mexicanas prefieron convertirse en complices de Germán Larrea en lugar de hacer justicia para los mineros y sus familias, con esto quedo demostrado una vez más para quienes gobiernan.

Previo a que se cumplan cinco años de la tragedia, la organización Familia Pasta de Conchos entregó un documento a Felipe Calderón Hinojosa donde lo exhortan a cumplir su promesa de hacer justicia y exigen el rescate de los cuerpos. Sin embargo, Calderón Hinojosa una vez más se niega a escuchar los clamores de las familias. ¿Por qué la negativa de hacer justicia? ¿Por qué negarle el único consuelo que le queda a las familias? ¿Qué es lo que se oculta?

Han transcurrido cinco años de la tragedia en Pasta de Conchos, a las autoridades sigue sin importarles las familias de los mineros que quedaron sepultados. Siguen repitiendo el mismo discurso: “que no hay condiciones” “que sería muy arriesgado”, etc., para no entregar los 63 cuerpos que permanecen dentro de la mina, a pesar de que investigaciones independientes han señalado que sí es posible rescatar los restos de los mineros para entregárselos a sus familias. En vida les negaron derechos laborales, ahora muertos les niegan el derecho de ser llorados en una tumba. Sin embargo, la Familia Pasta de Conchos continúa en su lucha por la justicia.

A cinco años de la tragedia, es necesario para el país que las familias de los mineros reciban esa justicia que merecen, la cual implica que la empresa responsable reciba el castigo acorde a su falta y se inicie la recuperación de los cuerpos.

La mina no es tumba, rescate ya.