
El próximo mes de diciembre nuestro país será sede de la Cumbre Mundial sobre Cambio Climático; a la reunión, que se verificará en Cancún, expertos y gobernantes de todo el orbe acudirán con la esperanza de concretar acuerdos para avanzar en los términos de un posible tratado internacional vinculatorio que obligue a los países a instrumentar acciones concretas para detener el creciente calentamiento del globo terráqueo, que conlleva catástrofes como sequías e inundaciones que afectan seriamente el hábitat de todas las especies vivas del planeta.
Inscrito en ese marco se está celebrando en la Ciudad de México el 9º. Encuentro Internacional de Derecho Ambiental, convocado por la Liga Mundial de Abogados Ambientalistas, en las que juristas de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Venezuela, Panamá, Costa Rica, Cuba, Honduras, Austria, España y otros países y, desde luego, mexicanos, discuten sobre el tema de la sustentabilidad y cambio climático.
La reunión, inaugurada por el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Dr. Guillermo Ortiz Mayagoitia, con los auspicios del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y de la Comisión Centroamericana de Medio Ambiente (CCAD). La Conferencia inaugural la expuso magistralmente el Dr. Julián Mora Aliseda, de la Universidad de Extremadura España. La temática abordada buscaba encontrar los consensos en materia jurídica para definir un posicionamiento para la reunión próxima en Cancún y la que se celebrará en Río de Janeiro en 2012, así como aspectos relativos a la procuración y administración de justicia ambiental.
Indudablemente que no es infructuoso analizar la problemática mundial respecto del cambio climático y hacer las propuestas viables respecto de los compromisos que deberán asumir todos los países del orbe, y particularmente los más industrializados, los cuales producen la mayor cantidad de gases contaminantes que contribuyen decisivamente al deterioro de la atmósfera y aceleran el calentamiento global.
Sea como sea, los efectos actuales de los desastres naturales y los ocasionados por la mano del hombre, como huracanes, inundaciones, sequías, incendios, disminución del hielo ártico, derretimiento de los casquetes polares y de los glaciares de las montañas, la acelerada extracción de agua dulce, el cambio de las corrientes de los vientos y de las corrientes marinas, se multiplican con mayor dramatismo por la superpoblación en algunas regiones y las altas concentraciones urbanas y especialmente por la alta tasa de deforestación, principalmente en países pobres, que afecta a 2 mil millones de hectáreas, que representan las dos terceras partes de las tierras cultivables.
Ante la magnitud del problema y la necesidad de esfuerzos conjuntos de todos los países en el seno de las Naciones Unidas, se han venido realizando reuniones como la de Kyoto en 1997, en la que se definió el denominado Protocolo de Kyoto, que constituye la respuesta mundial al problema del clima, acordándose la estimulación de una variedad de políticas nacionales; la creación de un mercado internacional del carbono y nuevos mecanismos institucionales para evitar el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero.
En noviembre de 2007 se elaboró el 4° Reporte de Evaluación de científicos Panel Intergubernamental de Cambio Climático IPCC, que acepta la responsabilidad humana en el cambio climático debido en su mayoría por las actividades que aumentan las emisiones de gases de efecto invernadero. Concluye que la humanidad se encuentra en una situación irreversible y que no es posible volver a los niveles normales de concentración de gases en la atmósfera.
En la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, celebrada en Bali, Indonesia, en diciembre de 2008, se concluyó que es necesario un acuerdo de negociación en la lucha contra el calentamiento global, que debió concluir el 2009 en la conferencia de Naciones Unidas que se celebró en Copenhague, pero que no pasó de avanzar en algunos compromisos, por lo que se espera que en la próxima Cumbre en Cancún sea posible alcanzar acuerdos y vencer la resistencia principalmente de Estados Unidos.
Existe consenso en que las principales decisiones y medidas de aplicación para mitigar el cambio climático que se deben adoptar son: regulaciones y normas que se adapten a la realidad y no al contrario; la adopción de impuestos y gravámenes, permisos negociables; incentivos financieros (subsidios y créditos tributarios); acuerdos voluntarios entre la industria y el gobierno; instrumentos de información (sensibilización); investigación y desarrollo; creación de instituciones de formación, especialmente para jueces, fiscales y abogados.
Y finalmente no debemos soslayar que es prioritario que la humanidad avance en el desarrollo de fuentes alternas de energía como: biocombustibles, energía eólica, energía nuclear, energía hidroeléctrica, energía geotérmica, energía solar y energía oceánica o maremotriz.
Inscrito en ese marco se está celebrando en la Ciudad de México el 9º. Encuentro Internacional de Derecho Ambiental, convocado por la Liga Mundial de Abogados Ambientalistas, en las que juristas de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Venezuela, Panamá, Costa Rica, Cuba, Honduras, Austria, España y otros países y, desde luego, mexicanos, discuten sobre el tema de la sustentabilidad y cambio climático.
La reunión, inaugurada por el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Dr. Guillermo Ortiz Mayagoitia, con los auspicios del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y de la Comisión Centroamericana de Medio Ambiente (CCAD). La Conferencia inaugural la expuso magistralmente el Dr. Julián Mora Aliseda, de la Universidad de Extremadura España. La temática abordada buscaba encontrar los consensos en materia jurídica para definir un posicionamiento para la reunión próxima en Cancún y la que se celebrará en Río de Janeiro en 2012, así como aspectos relativos a la procuración y administración de justicia ambiental.
Indudablemente que no es infructuoso analizar la problemática mundial respecto del cambio climático y hacer las propuestas viables respecto de los compromisos que deberán asumir todos los países del orbe, y particularmente los más industrializados, los cuales producen la mayor cantidad de gases contaminantes que contribuyen decisivamente al deterioro de la atmósfera y aceleran el calentamiento global.
Sea como sea, los efectos actuales de los desastres naturales y los ocasionados por la mano del hombre, como huracanes, inundaciones, sequías, incendios, disminución del hielo ártico, derretimiento de los casquetes polares y de los glaciares de las montañas, la acelerada extracción de agua dulce, el cambio de las corrientes de los vientos y de las corrientes marinas, se multiplican con mayor dramatismo por la superpoblación en algunas regiones y las altas concentraciones urbanas y especialmente por la alta tasa de deforestación, principalmente en países pobres, que afecta a 2 mil millones de hectáreas, que representan las dos terceras partes de las tierras cultivables.
Ante la magnitud del problema y la necesidad de esfuerzos conjuntos de todos los países en el seno de las Naciones Unidas, se han venido realizando reuniones como la de Kyoto en 1997, en la que se definió el denominado Protocolo de Kyoto, que constituye la respuesta mundial al problema del clima, acordándose la estimulación de una variedad de políticas nacionales; la creación de un mercado internacional del carbono y nuevos mecanismos institucionales para evitar el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero.
En noviembre de 2007 se elaboró el 4° Reporte de Evaluación de científicos Panel Intergubernamental de Cambio Climático IPCC, que acepta la responsabilidad humana en el cambio climático debido en su mayoría por las actividades que aumentan las emisiones de gases de efecto invernadero. Concluye que la humanidad se encuentra en una situación irreversible y que no es posible volver a los niveles normales de concentración de gases en la atmósfera.
En la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, celebrada en Bali, Indonesia, en diciembre de 2008, se concluyó que es necesario un acuerdo de negociación en la lucha contra el calentamiento global, que debió concluir el 2009 en la conferencia de Naciones Unidas que se celebró en Copenhague, pero que no pasó de avanzar en algunos compromisos, por lo que se espera que en la próxima Cumbre en Cancún sea posible alcanzar acuerdos y vencer la resistencia principalmente de Estados Unidos.
Existe consenso en que las principales decisiones y medidas de aplicación para mitigar el cambio climático que se deben adoptar son: regulaciones y normas que se adapten a la realidad y no al contrario; la adopción de impuestos y gravámenes, permisos negociables; incentivos financieros (subsidios y créditos tributarios); acuerdos voluntarios entre la industria y el gobierno; instrumentos de información (sensibilización); investigación y desarrollo; creación de instituciones de formación, especialmente para jueces, fiscales y abogados.
Y finalmente no debemos soslayar que es prioritario que la humanidad avance en el desarrollo de fuentes alternas de energía como: biocombustibles, energía eólica, energía nuclear, energía hidroeléctrica, energía geotérmica, energía solar y energía oceánica o maremotriz.
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